Una caída jugando en el parque, un golpe con un compañero en el colegio o un balonazo haciendo deporte. Los golpes en la boca son bastante frecuentes durante la infancia y, cuando ocurren, es normal que la primera preocupación sea comprobar si el niño se encuentra bien y si se ha roto algún diente. Pero hay una cuestión que suele generar muchas dudas: ¿un golpe en un diente de leche puede afectar al diente definitivo que todavía no ha salido?
La respuesta es que sí puede ocurrir, aunque no todos los golpes producen consecuencias. La clave está en cómo ha sido el traumatismo, qué pieza está afectada y en qué momento del desarrollo se encuentra el diente definitivo.
¿Por qué un diente de leche puede afectar al definitivo?
Los dientes temporales y los permanentes están más relacionados de lo que parece. Debajo de los dientes de leche se están formando los futuros dientes definitivos.
Esto significa que un golpe en un diente de leche suficientemente fuerte puede transmitir parte del impacto hacia los tejidos y hacia el germen del diente permanente que se encuentra desarrollándose. El riesgo dependerá, entre otros factores, de la edad del niño y de la dirección y fuerza del golpe. Por eso dos traumatismos aparentemente similares pueden evolucionar de manera diferente.
Se ha dado un golpe, pero el diente parece estar bien
Un traumatismo dental en niños puede afectar a estructuras que no vemos a simple vista. Incluso aunque no exista fractura, puede haberse producido movilidad, desplazamiento de la pieza o daño en los tejidos que rodean al diente.
También puede ocurrir que algunos cambios aparezcan días o semanas después. Por este motivo es recomendable observar la evolución y consultar cuando el golpe ha afectado directamente a los dientes.
¿Qué señales debemos vigilar después de un golpe?
Tras el accidente, lo primero es comprobar si existe sangrado, fractura, movilidad o desplazamiento del diente. Durante los días siguientes también conviene prestar atención a posibles cambios. Por ejemplo, si el niño comienza a sentir dolor al morder, aparece inflamación en la encía o el diente cambia progresivamente de color.
Un diente que adquiere una tonalidad grisácea después de un traumatismo necesita valoración, aunque no siempre significa que haya que intervenir inmediatamente. También hay que consultar si aparece un pequeño bulto en la encía, dolor persistente o signos de infección.
¿Qué debemos hacer justo después del golpe?
Lo primero es mantener la calma y revisar la boca del niño. Si hay sangrado, puede limpiarse suavemente la zona y aplicar una gasa limpia ejerciendo una ligera presión. Si existe inflamación, aplicar frío desde el exterior de la cara durante periodos cortos puede ayudar.
Hay algo especialmente importante: si un diente de leche se ha salido completamente debido al golpe, no debemos intentar volver a colocarlo en su sitio. Reimplantar un diente temporal podría dañar el diente permanente que se encuentra debajo. En cambio, cuando el traumatismo afecta a un diente permanente, la actuación puede ser diferente y el tiempo resulta especialmente importante. Por eso, ante la duda, es recomendable contactar cuanto antes con un dentista infantil.

¿Qué puede ocurrirle al diente definitivo?
En algunos casos puede aparecer una pequeña alteración en el esmalte, que posteriormente veremos como una mancha blanca, amarillenta o marrón cuando el diente definitivo salga.
En traumatismos más importantes pueden producirse alteraciones en la forma del diente o en su proceso de erupción. Afortunadamente, esto no ocurre después de cualquier caída y muchos golpes infantiles evolucionan sin consecuencias para la dentición permanente.
El seguimiento no termina necesariamente cuando desaparecen las molestias del golpe. Dependiendo de la edad del niño y de la gravedad del traumatismo, puede ser recomendable comprobar posteriormente que el diente definitivo está desarrollándose y erupcionando correctamente.
Los accidentes forman parte de la infancia y la mayoría de los traumatismos dentales pueden manejarse correctamente cuando se valoran a tiempo.
Si tu hijo ha sufrido un golpe en un diente de leche, el diente ha cambiado de color, se mueve, está desplazado o simplemente tienes dudas sobre cómo puede afectar al permanente, una revisión con un dentista infantil puede ayudar a comprobar que todo evoluciona correctamente.


