La lengua está en movimiento prácticamente todo el día. La usamos para hablar, comer, beber y tragar, pero pocas veces pensamos en dónde se coloca cuando está en reposo. Y sí, su posición puede tener más importancia de la que parece.
Cuando la lengua empuja los dientes de manera repetida, especialmente al tragar o incluso mientras está en reposo, puede influir en su posición y en la mordida. Es lo que conocemos como empuje lingual, un hábito que puede aparecer tanto en niños como en adultos y que conviene valorar, sobre todo si existe un tratamiento de ortodoncia.
¿Dónde debería estar la lengua normalmente?
Cuando no estamos hablando ni comiendo, lo habitual es que la lengua descanse suavemente en la parte superior de la boca, apoyada sobre el paladar, sin ejercer una presión constante contra los dientes.
Al tragar ocurre algo parecido: la lengua debería apoyarse principalmente en el paladar para ayudar a realizar el movimiento. Sin embargo, algunas personas colocan la lengua entre los dientes o la empujan contra los incisivos cada vez que tragan. Cuando este patrón se repite cientos de veces a lo largo del día, esa presión puede terminar influyendo en la posición dental.

¿Qué es el empuje lingual?
El empuje lingual se produce cuando la lengua ejerce una presión repetida sobre los dientes, normalmente hacia delante o hacia los lados.
No hablamos de tocar ocasionalmente los dientes con la lengua. Eso es completamente normal. El problema aparece cuando existe un patrón mantenido en el tiempo.
Puede ocurrir mientras tragamos, hablamos o incluso cuando estamos relajados. En algunos casos está relacionado con hábitos adquiridos durante la infancia y, en otros, puede aparecer junto a problemas de respiración oral, determinadas características de la mordida o una posición inadecuada de la lengua.
¿La lengua puede llegar a mover los dientes?
Sí, una presión ligera pero constante puede influir en la posición de los dientes con el paso del tiempo.
De hecho, la ortodoncia funciona aplicando fuerzas controladas para conseguir movimientos dentales. Evidentemente, la presión de la lengua no actúa de la misma forma que un aparato de ortodoncia, pero si la lengua empuja los dientes repetidamente puede contribuir a mantener o favorecer determinadas posiciones.
Uno de los problemas relacionados con este hábito es la mordida abierta anterior, en la que los dientes delanteros superiores e inferiores no llegan a contactar correctamente al cerrar la boca. También pueden aparecer espacios entre dientes o una inclinación excesiva de los incisivos hacia delante.
¿Qué relación tiene con la deglución atípica?
La deglución atípica hace referencia a una forma de tragar en la que la lengua adopta una posición diferente a la esperada, frecuentemente colocándose entre los dientes o empujándolos.
Puede resultar difícil detectarla en uno mismo porque tragamos de manera automática. En niños, a veces son los padres quienes observan que sacan ligeramente la lengua al tragar, mantienen la boca abierta con frecuencia o realizan movimientos llamativos con los labios.
Es importante entender que no todas las personas con una mordida alterada presentan deglución atípica, ni todos los casos de empuje lingual generan necesariamente un problema dental. Cada situación debe valorarse de forma individual.
¿Qué ocurre si llevo brackets y empujo los dientes con la lengua?
Esto es importante. Los brackets están intentando llevar los dientes hacia unas posiciones previamente planificadas. Si al mismo tiempo existe un empuje lingual constante en dirección contraria, puede dificultar la estabilidad del resultado.
Incluso después de terminar la ortodoncia, mantener determinados hábitos puede favorecer que algunos dientes intenten volver a desplazarse. Por eso, cuando existe una alteración funcional de la lengua, no siempre basta con colocar los dientes correctamente: también puede ser necesario trabajar el hábito que está influyendo sobre ellos.
Esto no significa que si alguna vez notas la lengua contra los dientes tu tratamiento vaya a fracasar. Hablamos de una presión repetida y mantenida, no de movimientos ocasionales.
¿Cómo sé si empujo los dientes con la lengua?
Algunas señales pueden hacernos sospecharlo: colocar la lengua entre los dientes al tragar, tener una mordida abierta, notar que los incisivos están cada vez más inclinados hacia delante o que determinados espacios reaparecen después de haberlos cerrado.
También puede haber dificultades para pronunciar ciertos sonidos o una tendencia a mantener la boca abierta.
¿Se puede corregir?
Sí. El tratamiento dependerá de la causa y de cómo esté afectando a la boca.
En determinados casos, además del seguimiento por parte del odontólogo u ortodoncista, puede recomendarse trabajar la función de la lengua con un profesional especializado en terapia miofuncional. El objetivo no es simplemente decirle a una persona que “deje de empujar”, porque normalmente se trata de un movimiento inconsciente, sino conseguir un patrón funcional más adecuado.
Si notas que tu lengua empuja los dientes, llevas brackets y tienes dudas sobre si puede estar interfiriendo en el tratamiento, o has observado este hábito en tu hijo, merece la pena comentarlo en consulta. Una valoración permitirá saber si se trata de algo puntual o si existe una deglución atípica que conviene trabajar para favorecer una mordida funcional y unos resultados más estables.

