En los últimos años, en nuestra clínica dental Alba y Hernanz hemos atendido a un número creciente de adolescentes con un patrón repetitivo: apretamiento dental, dolores de mandíbula, ruidos al abrir la boca o desgaste en los dientes. Y todos comparten un denominador común: estrés.

El bruxismo ya no es un problema exclusivo de adultos. Cada vez más jóvenes acuden a consulta con síntomas que, si no se detectan a tiempo, pueden afectar a su calidad de vida y al desarrollo de su dentición definitiva.

Hoy queremos explicar qué lo está provocando, cómo identificarlo y cómo podemos ayudaros desde nuestra clínica para frenarlo.

¿Qué está pasando? Por qué el bruxismo aumenta en adolescentes

Los adolescentes afrontan situaciones que generan mucha tensión: estudios, presión social, autoconsciencia, pantallas, falta de sueño… Todo esto eleva el nivel de estrés y provoca respuestas fisiológicas que antes veíamos casi solo en adultos.

Una de ellas es el bruxismo: apretar o rechinar los dientes, generalmente por la noche. Además, existe un factor que vemos con muchísima frecuencia: el uso prolongado del móvil. Mantener la cabeza adelantada, la mandíbula en tensión o pasar horas jugando incrementa la actividad muscular. Esto favorece contracturas y aumenta la posibilidad de apretamiento nocturno.

Señales que los padres suelen pasar por alto

Muchos adolescentes no saben que rechinan los dientes, por eso es importante que los padres observen:

  • Dolor de cabeza al levantarse.
  • Mandíbula cansada o ruidos articulares.
  • Dientes sensibles.
  • Desgaste en bordes incisales.
  • Tensión en el cuello.
  • Sueño agitado o interrupciones nocturnas.

En la consulta también encontramos otras pistas como marcas en la lengua, inflamación en músculos maseteros o esmalte más fino de lo normal.

¿Por qué es tan importante tratarlo a tiempo?

En edades tempranas, el bruxismo puede:

  • Desgastar dientes definitivos recién erupcionados.
  • Generar problemas en la articulación temporomandibular.
  • Afectar al crecimiento mandibular.
  • Provocar dolores crónicos de cabeza y cuello.
  • Interrumpir el sueño y afectar al rendimiento académico.

Actuar pronto evitará que el problema se vuelva crónico.

¿Cómo lo tratamos en nuestra clínica Alba y Hernanz?

El tratamiento debe ser siempre personalizado, pero en la mayoría de los adolescentes seguimos este enfoque:

Evaluación completa

Analizamos músculos, articulación, mordida y hábitos diarios. A veces pedimos radiografías o pruebas complementarias.

Férula de descarga adaptable a adolescentes

Cuando es necesario, diseñamos una férula ligera y cómoda, pensada para niños en crecimiento. No todas las férulas sirven para adolescentes, por eso la personalización es clave.

Reeducación de hábitos y rutinas de descanso

Trabajamos con los padres para establecer pautas: pantallas, sueño, hidratación, relajación… Pequeños cambios que reducen mucho la tensión muscular del bruxismo en adolescentes.

Coordinación si es necesario

En casos intensos, recomendamos apoyo de fisioterapia o técnicas complementarias.

Nuestro objetivo: que el adolescente descanse mejor y crezca sin dolor

El bruxismo es uno de los problemas más invisibles pero más molestos que vemos en la adolescencia. La buena noticia es que, diagnosticado a tiempo, se controla muy bien.

Si sospechas que tu hijo puede estar apretando los dientes o tiene dolores de mandíbula con frecuencia, desde nuestra clínica dental Alba y Hernanz estaremos encantados de valorar su caso y ayudaros a ponerle solución antes de que afecte a su calidad de vida.

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