En nuestra clínica dental Alba y Hernanz recibimos esta pregunta prácticamente cada semana: “¿A qué edad debería traer a mi hijo al ortodoncista?” Y la respuesta suele sorprender: la primera revisión ortodóncica debe hacerse alrededor de los 6 años, incluso aunque no parezca que exista ningún problema a simple vista. Sí, ¡antes de lo que muchos de vosotros seguro que pensábais!

Como clínica especializada en ortodoncia y odontopediatría, podemos asegurar que una supervisión temprana evita tratamientos más largos, más complejos y, sobre todo, más incómodos para los pequeños. Por eso hemos preparado este artículo para que las familias entiendan por qué esta primera visita es clave en el desarrollo dental de los niños.

¿Por qué a los 6 años? La importancia del “momento clave”

A los 6 años ocurre algo fundamental: aparecen los primeros molares definitivos y los incisivos permanentes comienzan a erupcionar. Esta mezcla de dientes de leche y definitivos nos da mucha información sobre cómo evolucionará la mordida del niño.

En esa primera visita analizamos:

  • Si hay mordidas cruzadas o tendencia a ellas.
  • Si la mandíbula crece de forma adecuada.
  • Si hay falta de espacio para los dientes definitivos.
  • Respiración oral o hábitos que puedan afectar al crecimiento.
  • Posibles alteraciones funcionales (deglución, postura de la lengua, etc.).

Cuando detectamos estas señales pronto, podemos actuar de manera guiada y preventiva, evitando futuros tratamientos complejos con brackets o incluso cirugías.

Pero mi hijo no tiene los dientes torcidos… ¿de verdad hace falta?

Cuando los dientes no están bien alineados o la mordida no es correcta, el problema no es solo estético. Lo vemos a diario: dientes que se desgastan antes de tiempo, fracturas, sobrecargas musculares o molestias en la articulación temporomandibular. Con la ortodoncia buscamos equilibrar la mordida y repartir correctamente las fuerzas masticatorias. Esto permite masticar mejor, hablar con mayor comodidad y evitar problemas funcionales que, si no se tratan, suelen empeorar con los años.

Ortodoncia y salud bucal: prevenir hoy para evitar tratamientos mañana

Este es uno de los mitos más comunes. Los dientes no tienen por qué verse torcidos para que exista un problema ortodóncico.

De hecho, la mayoría de los casos que tratamos se gestan antes de que los dientes definitivos aparezcan visibles. Una mordida cruzada posterior, por ejemplo, puede pasar desapercibida para un padre, pero tiene un impacto enorme en el crecimiento de la mandíbula y puede provocar asimetrías faciales si no se corrige a tiempo.

En nuestra clínica dental de Granada, solemos decir que la ortodoncia infantil funciona como cuando revisamos un coche: no esperamos a que se estropee, lo revisamos para evitar problemas mayores.

Beneficios de una revisión temprana

Cuando un niño llega a la consulta en la edad recomendada, podemos:

  • Guiar el crecimiento maxilar para asegurar una mordida equilibrada.
  • Reducir la necesidad de extracciones futuras.
  • Acortar la duración de la ortodoncia fija en la adolescencia.
  • Evitar molestias o respiración bucal que afecte al descanso y al rendimiento escolar.
  • Trabajar hábitos (succión de dedo, postura de la lengua, respiración oral), que son responsables de la mayoría de maloclusiones.

Además, los niños suelen vivir estas primeras revisiones de manera muy natural: son visitas suaves, sin intervenciones invasivas y centradas en la prevención.

¿Qué ocurre en la primera visita?

En nuestra clínica realizamos:

  • Exploración dental completa.
  • Valoración ortodóncica.
  • Revisión funcional (respiración, deglución, hábitos).
  • Explicación a los padres con recomendaciones claras.
  • Seguimiento si es necesario.

A veces, simplemente planificamos revisiones cada 6 meses para ir vigilando la evolución. En otros casos, recomendamos iniciar un tratamiento interceptivo suave, como un expansor o un corrector funcional.

La clave: detectar antes para intervenir menos

La conclusión es simple: cuanto antes detectemos una alteración en el crecimiento, menos intenso será el tratamiento futuro. Prevenir siempre será más cómodo y eficaz para vuestro hijo.

Si quieres saber si ha llegado el momento de traer a tu pequeño, estaremos encantados de valorar su caso. Cada niño es único, y su desarrollo también.

¡Te esperamos en nuestra clínica!

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